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ABC contra Ada Colau: cómo cargarse el trabajo de una organización en tres sencillos pasos

1 abril, 2013
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¿Te molesta un movimiento social? ¿Te irrita y no sabes cómo acabar con él? ¿Ha empezado a incordiar a tus amigos? Exterminar cualquier organización ciudadana es fácil si sabes cómo… y tienes un periódico. En este post, te explicaremos cómo hacerlo en tres sencillos pasos. Más fácil que explicar un escrache en una portada.

Okupa y antisistema

1. Busca un objetivo. Acabar con una movilización ciudadana no está bien visto, menos aún si se trata de una que ha recogido un millón y medio de firmas, por poner un ejemplo. Es recomendable mostrar el debido apoyo a la movilización ciudadana que hayas puesto como target haciéndote eco de sus reclamaciones. Después de sacar un par de noticias sobre su trabajo y reclamaciones (no hace falta dedicarle mucho tiempo, pueden ser de agencia), estarás preparado para dar el primer paso: señala a alguien visible y, si es necesario, dale más visibilidad. Al fin y al cabo, ¡tienes un periódico y dos cojones!

2. Levanta dudas. Ahora que tienes el objetivo, céntrate en él. Puedes empezar con acusaciones de baja intensidad: esta persona crea tensión, es maleducada, sus formas no son propias de un sistema democrático. Recuerda que no solo tienes a tu disposición un medio, sino también todo su imaginario. Okupa, radical, antisistema… la neolengua que has creado juega a tu favor: ¡úsala! Insinúa que tu objetivo no solo no sufre por culpa de la crisis, sino que tiene pasta para aburrir, eso sentará muy mal en estos tiempos que corren. ¿Lo tienes? Pues leña y punto: tu objetivo es un presunto criminal. Este paso es crucial y de él depende tu éxito: no dudes en sacar a tus perros, que para esos les pagas. ¡Columnistas, a trabajar!

3. ¡A por ello! Ahora que tu objetivo, esa persona visible, ha visto mermada su credibilidad, ya puedes ir a por la meta inicial: esa movilización impertinente a la que representa el susodicho y que estaba empezando a causar molestias a tus colegas. A partir de este momento puedes entrar en ataques directos y generales. Si has superado con éxito el paso número dos, tus amigos en el poder te echarán un cable: al fin y al cabo, si su representante es un criminal, sus acólitos no pueden ser buenos, y eso hay que denunciarlo. ¡Así de fácil! Puedes hablar de filoterrorismo, de “acoso callejero”, de asaltos, de intimidación…

Agítalo durante una semana y bájate al bar a disfrutar.

¡Enhorabuena!

[Plagiando ideas a Ana Vallina, con quien comenté con asombroso asombro cómo ha calado la campaña de ABC contra Ada Colau que a nosotras, por inverosímil, nos daba risa hace unos días].

Sí se puede

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